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domingo, 11 de julio de 2010

La vida debería ser como Glee

Toda persona debería poder ponerse a cantar en cualquier momento y en cualquier lugar. Para todo lo que nos suceda hay una canción que expresa perfectamente lo que nos pasa por la cabeza, ¿por qué darse el trabajo de ponerlo en palabras? La vida sería mucho más entretenida si fuera como Glee.



En el instituto no fui una animadora embarazada, ni parte de una minoría étnica, ni minusválida, ni tartamuda ni quarterback, pero aún así la serie consiguió engancharme. Hay mucha gente que opina que Glee, igual que Lady Gaga, es la venganza de los frikis (leer con voz cavernosa), de todos aquellos que tuvieron una adolescencia infernal y ahora dominan el mundo. Yo no guardo traumas de mi época de instituto, sino más bien buenos recuerdos… pero la serie me gusta.
¿Por qué?
1. Porque me ganaron desde el primer capítulo con una genial versión de Don’t stop believing’, de Journey. No sabría explicar por qué, pero provoca unas deseo irreprimible de subir al escenario a cantar con ellos.


2. Porque me recuerdan canciones que me encantan y que ya había olvidado, como Alone, de Heart o Dream on, de Aerosmith.


3. Porque me descubren canciones que de otro modo probablemente no habría escuchado nunca, como Take a bow, de Rihanna o Defying gravity, del musical Wicked.


4. Porque en todos los capítulos hay al menos 2 o 3 canciones que puedes tararear y que siempre te apetece volver a escuchar, como Like a prayer, de Madonna.


5. Porque, aunque es cierto que la trama no es demasiado compleja, siempre logran integrar las canciones para que la acción avance con ellas, como Jessie’s girl, de Rick Springfield.


6. Porque las cosas no siempre les salen como deberían y a veces se gana y a veces se pierde.